Hacer crecer y expandir tu negocio bajo el formato de franquicia tiene toda una serie de ventajas frente a lo que sería un crecimiento vertical (puntos de venta o sucursales propias).

– No pones en riesgo tu capital ni tu patrimonio. Seguramente es el punto más decisivo en el momento de decidir franquiciar tu negocio.

– Crecimiento mucho más rápido. Tu empresa crecerá a un ritmo sensiblemente superior abriendo franquicias que si tuvieses que hacerlo tú directamente. Lo cual además repercutirá en tu imagen de marca, ya que obtendrás mayor notoriedad en menor tiempo.

– Mejora de los rendimientos. Está más que comprobado que las franquicias obtienen resultados superiores a los puntos de venta gestionados de forma vertical. La implicación del franquiciado (el cual invierte su dinero) será total, luchará no sólo por su empresa sino por tu marca, será el mejor abanderado de tu franquicia.

– Economía de escala. Conseguir mejores precios, mejores condiciones de entrega, mayores rappels, son algunas de las ventajas de la denominada “economía de escala” que no es más que eso: cuanto mayores capacidades de compra tengamos mayor capacidad de poder de negociación.

–  Negocio de  éxito. Te aseguras la fiabilidad de un negocio contrastado, en el cual te formarán y te explicarán un modelo de negocio de éxito,  saltándote así el prueba-error en el que la mayor parte de emprendedores o inversores acaban sucumbiendo.

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